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Terra
La Coctelera

Ayer tuve un sueño II

Así que corrimos hasta la puerta, los pútridos cadáveres esparcidos por el suelo después de la explosión yacían sin vida después de la muerte, así que, a patadas, despejamos la salida del garaje cuando nos dimos cuenta de que la calle estaba llena de engangos zombis. Estos, al vernos, se giraron y echaron a correr tras nosotros, cargué las pistolas, rezando porque hubiese tantas balas como cabezas a reventar y empecé a disparar. Dani también hacía lo suyo en el cuerpo a cuerpo, con un par de martillos no permitía que ninguno se acercase.

No había tiempo de cerrar completamente la puerta del garaje para librarnos de aquellos horrores sin forma, estábamos perdidos, o al menos eso pensé yo, porque Dani no paraba de machacar cabezas con sus mazas y sonreía, sonreía de un modo aterrador. Se puso a mi lado cuando se me acabó la munición y me dijo: “Escuchas?, ahí viene la caballería!!!”.

“La caballería”, pensé yo, “a qué se referirá?”, porque yo no escuchaba nada, pero de repente lo vi, en lontananza, a unos 190 kilómetros por hora, una mancha amarilla a toda velocidad, abriéndose paso hacia nosotros, como un amanecer dorado en una noche eterna. Los cuerpos torpes de nuestros enemigos no pudieron esquivar aquél proyectil, que haciendo trompos desmembró a todos aquellos con el impacto contra la carrocería. La zona estaba despejada y el coche staba bañado por la luz de la luna. Era un espectáculo maravilloso, un megane amarillo, con las lunas tintadas, con alerones por doquier para destrozar a todos esos muertos hijosdelagranputa y una pegatina inequívoca: “ME VAI A COMÉ ER POLLÓN”.

Nos acercamos al coche lentamente, rematando todas las formas de no-vida que aún se movían. Ahora sí que estaban todos bien muertos, entonces se abrió una puerta del coche y apareció una densa nube de humo, como si algo ardiera en el interior del vehículo. De entre la niebla se atisbó una gran figura desperezándose, poco a poco, una sonrisa inigualable, blanca y radiante precedió la cara de mi colega, Adrián. Nos fundimos en un gran abrazo, lejos de cualquier malentendido homosexual, pura amistad, Dani se unió a la celebración, pero el claxon hizo detener el momento épico.

Entonces, del asiento del conductor, surgió una figura aún más alta que Adrián, por lo menos eran 3 metros y juraría que podría haber lanzado bolas de fuego por los ojos, ya que sus ojos centelleaban con el ansia de la velocidad.

“Ostiaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, Largoooooooooooooooooooooooooooooooooo!!!”, exclamé con lágrimas en los ojos.

“Es hora de volver al carro, cabrones”, y nos metimos en el coche sin rechistar. Mientras dani limpiaba con un trapo sus martillos junto a mí en el asiento trasero del Megane, y yo recargaba mis revólveres de tambor, Adrián y Largo me contaron lo que ellos creían que era la verdad. Que cayó un meteorito, cerca del Barquito, y que a partir de entonces las cosas se fueron torciendo. Me contaron también que la Uruk-Hai estaba en el Barquito aquella noche.

“Es lógico, la masa corporal de esa mujer funcionó como un imán para el meteorito. Según la teoría de la gravitación de Newton, cuanta más masa, más atracción, mayor atracción, mayor velocidad. Lo que no entiendo es lo de los Zombies”.

“Sólo hay una manera de encontrar respuestas”, dijo Largo, “y sabemos que puede que no salgamos de ella, pero nadie dijo que resultaría fácil!!!”.

“Si tengo que morir, no encuentro ningún lugar mejor que en la tierra que amo y junto a las personas que quiero, así que hoy es un buen día para morir”, dijo Adrián mientras amartillaba sus Desert Eagles.

“Al carajo, vamos allá!!!”, gritó Daniel.

“Si tengo que conducir hasta el infierno para llevaros, que me reserven una autovía de ocho carriles!!!”, aulló el largo. Y diciendo estó, y con un respetable trompo, endeerezó nuestro vehículo en dirección al pueblo y corrimos como el viento hasta la misma puerta del C&C...

TO BE CONTINUED AND FINISHED!!!

LA PELEA DE CHOJI AKIMICHI CONTRA LA VILLA DEL SONIDO

Sólo quería que supiérais que como Choji, este verano he conocido grandes personas, y que ya me considero amigo vuestro y unido a vosotros y a vuestro mundo. Yo me sacrificaría por vosotros si fuera necesario, sois geniales. Gracias por estar ahí, chicos. Espero que os guste.

PARECIDOS RAZONABLES

Lo prometido es deuda, aquí van unos pequeños parecidos razonables:

Ayer tuve un sueño I

Ayer tuve un sueño, un sueño nefasto en el que el mundo se volvía loco. Y entre tanta locura, allí estaba yo, el más loco de los locos. Y me encontraba escondido, como en una caverna, alejado de todo... Aún así podía escuchar claramente los gritos y las rápidas pisadas en el exterior. Impulsado como un robot, obligado a descubrir por qué tanto alboroto.

Me abrí paso hasta el lugar del que parecía que venía todo el jaleo para descubrirme en Puerto Real, en mitad del pueblo, asolado por una de esas guerras mutantes que se ven en las malas películas de sobremesa de Antena3. Entonces me daba cuenta de mi sueño dentro del sueño, me despertaba, gritaba un no rotundo, un no a aquél salvajismo entre mis coetáneos. Una orgía desenfrenada de violencia y destrucción se apoderaba de todo, entonces un flash, la gente que quiero, y corrí.

Corrí en dirección a mi casa; corrí creyendo que no podría afectar tanta locura a los míos; corrí pensando en ellos, en las vivencias acaecidas este verano, y corrí como soltando lastre. Hasta que llegué. Y cual fuera el lugar al que dirigía mi mirada sólo veía destrucción. La comunidad de tres bloques resaltaba entre las ruinas, ahí estaba, delante de mí, como siempre, majestuosa, emitiendo un indescriptible velo de magnificencia. Entonces lo vi, y lo recuerdo vívidamente, como si hubiera pasado de verdad, una horda de zombies quejumbrosos se agolpaban en la reja de la entrada, mientras que desde arriba, alguien, disparaba contra la invasión, deseando repelerla él sólo.

Me acerqué, los zombies no me querían a mí, y el extraño y yo cruzamos nuestras miradas en lo que fuera un brillante segundo. Y me descubrí a mí mismo allí arriba, disparando como un loco, volando cabezas y gastando cargador tras cargador parando temporalmente la marea de cuerpos que inexorablemente se me acercaban por las escaleras.

Seguí disparando, hasta que los tuve encima, llorando de rabia por no haber encontrado a mis amigos, y en el momento en el que la primera mano cochambrosa me agarraba de la pechera, en ése interminable momento del beso a la muerte, una gran fuerza tiraba de mí, alejándome de la muerte. Era una mano cálida, agradable, pero fuerte y decidida, me derrumbé y todo se hizo negro. Sólo desperté con el sonido del agua, y todo estaba aún más oscuro que cuando me desvanecí; atisbé en la negrura algo más negro que la misma noche, y me dio un vuelco el corazón cuando descubrí que era la PERLA NEGRA. Daniel me contó lo que había ocurrido, que llegaron desde el fondo de la bahía, apoderándose de todo y que cuando quisieron darse cuenta, todo estaba perdido salvo nuestro edificio. Y que muchos habían muerto, unas almas grandes y valientes desperdiciadas de aquella manera, yo lloré, pero Dani no, no tenía más lágrimas que derramar. Me puse en pie mientras, entre los coches del garaje, me explicó que ellos habían formado una fuerza de choque con lo que habían podido conseguir, y que habían conseguido resistir a fuego y espada durante los últimos días.

Un gran estruendo me sacudió de mi ensimismamiento, la puerta del garaje se abría lentamente mientras aquellos cuerpos desmembrados se movían lentamente hacia nosotros. Aparte de un empellón a Dani, que cayo entre dos coches y desenfundé mis Colt del 45. Doce balas en total, las disparé de una en una, haciendo de cada una de ellas un muerto menos. tres balas, bang, dos balas, bang una bala, bang!!!

Entonces Dani me miró desde el coche y se puso en pie, diciendo que aún tenía alguna que otra sorpresa para esos tarados. En mi vida había visto esos explosivos, usados por unas manos negras como el abismo, con un alma oscura como la pez. Las acariciaba como sólo un puto acaricia a sus clientes, hasta que apretando aquí y allá, las lanzó lejos, por detrás de los cadavéricos carroñeros que nos asediaban. No se movió un ápice cuando la deflagración tuvo lugar, yo me agaché, pero él miró al horizonte, respirando con tranquilidad y me dijo: “Illo, a cerrar esa puerta, Cohone!!!”.

TO BE CONTINUED...

Come Home with me, baby

No lo he podido evitar, no sé por qué lo pongo aquí, debe ser su música lo que me recuerda a vosotros... Su vestuario es impagable, alucinad con el grupo, lo he descubierto este año, se llaman los DEAD OR ALIVE.

La liga de la Justicia Puertorrealeña

Así, y a petición de todos, os dejo lo que viene siendo el Equipo Actimel en el que nos hemos convertido este año. Ya van prácticamente 3 días sin hacer el loco sin vosotros, debería deprimirme, pero no puedo hacerlo viendo esta foto!!!

En cuanto me adjuntes en un correo el fondo de la comunidad que te pedí, la cambio, lo juro. Me encanta este nuevo linterna verde, es genial, verdad?

Final de temporada

El día 22 de Agosto de 2006, a las 7:14 horas y con un moderado viento de levante, abandono lo que ha venido siendo mi segunda residencia y lo que se ha convertido en mi nuevo hogar, pues dicen que el hogar es el sitio en el que esté tu corazón, y yo he dejado el mío allí.

Lo he dejado con todas esas grandes personas que he descubierto en este agonizante verano de 2006.

Y lloro mientras escribo esto, sí, lloro, no porque se acabe el verano, sino por alejaros de mi vida; por alejaros aunque sólo sean 700 kilómetros de mí; por no poder reírme a vuestro lado una vez más; por no poder ir a visitar el c&c y a sus golfas; por no poder seguir ahí...

Ahora sólo me queda cerrar los ojos, y las imágenes saturan mi cerebro como un torrente relampagueante de recuerdos: El sonido del mar, el gentío en la piscina, las noches de bailes, los guiños, las risas, las Uruk-Hai, las cobras, los RESPETANDO-EL-BLOQUE...

“Y todos esos momentos se perderán, como lágrimas en la lluvia”.

No, me niego a aceptar eso, por primera vez en mi vida afronto el final de una época con esperanza, con una sonrisa en los labios, porque he encontrado gente que vale la pena, gente por la que merece la pena luchar...y por vosotros, Daniel, Adrián, volveré en cuanto tenga los medios necesarios para hacerlo. Puede que sea unos días, unas semanas, meses e incluso años, pero juro que volveré, POR CROM QUE LO HARÉ!!!.

Y eso es lo más irónico de todo, que antes de lo que pensamos volveremos a nuestras rutinas, a nuestros quehaceres diarios, y de repente, sucederá esto o aquello y una secreta sonrisa llenará nuestras caras, recordando nuestras absurdas aventuras, compartiendo algo que los demás nunca sabrán qué es, compartiendo entre nosotros lo que los demás ignoran.

ESO NOS HACE GRANDES, NOS HACE FUERTES, NOS HACE AMIGOS.

Sólo ha pasado un día y ya os hecho de menos. Es increíble, espero que esto os guste y que participéis con todo el cariño que yo estoy poniendo en el proyecto.

Y para terminar una frase de esas que nos gustan tanto:
“EL CAMINO A LA CASA DE UN AMIGO JAMÁS ES LARGO”